El impuesto al consumo y el IVA al aguardiente fueron una de las principales problemáticas que enfrentó la Licorera de Boyacá al inicio de 2026. Esta situación llevó a que, durante los primeros días de enero, los distribuidores no se arriesgaran a comprar producto, debido al posible incremento del precio entre un 5 % y un 19 %, como consecuencia del decreto de emergencia económica planteado por el Gobierno Nacional.
Sin embargo, tras la caída de este decreto por parte de la Corte, la Licorera de Boyacá ratificó la reanudación de sus ventas, así lo dio a conocer William Vargas, gerente de la entidad.

“Esta situación hacía que el aguardiente pasara de 50 mil a cerca de 75 mil pesos. Afortunadamente la Corte tumbó el decreto de emergencia económica y volvimos a los precios de 2025. Para nosotros es un respiro que nos da tranquilidad para cumplir las metas, ya que por la incertidumbre nuestros distribuidores mayoristas no habían comprado nada este año”, señaló el funcionario.
Actualmente, la Licorera de Boyacá cuenta con distribución de sus productos en Bogotá, Cundinamarca, Casanare, Meta, Santander y Boyacá. En promedio, la empresa vende entre un millón y un millón doscientas mil botellas al año. Solo en enero se dejaron de comercializar cerca de 120 mil botellas debido a la incertidumbre por el precio.
Con esta decisión, se reactivan las ventas de la Licorera de Boyacá, una empresa que además cumple un papel clave en la financiación del sistema de salud del departamento, a través de sus aportes a la Gobernación de Boyacá.
Escrito por: Andrés Fagua