El servicio de urgencias de la Clínica Los Andes de la ciudad de Tunja cerrará de manera temporal a partir de la medianoche del próximo 28 de febrero, tras una decisión adoptada por su junta directiva ante la crítica situación financiera que enfrenta la institución por deudas acumuladas de las EPS.

Así lo confirmó el gerente de la entidad, Edgar Ortiz, quien explicó que la medida se tomó luego de varios meses de análisis interno. “No fluyen los recursos de las EPS por los servicios prestados y no podemos seguir con esta puerta abierta porque incurriríamos en mayores pérdidas”, señaló.
De acuerdo con Ortiz, la cartera pendiente asciende a cerca de 30 mil millones de pesos, una cifra que calificó como “exorbitante” y sin precedentes en los 25 años de funcionamiento de la clínica. Más del 50 % de esa deuda correspondería a la EPS Sanitas, actualmente el principal deudor de la institución.
Durante 2025, el servicio de urgencias atendió aproximadamente 25 mil consultas, lo que da cuenta del impacto que tendrá el cierre en la ciudad. Solo por la puerta de urgencias ingresaron cerca de 24.500 pacientes el año anterior, sin contar consultas externas u otros servicios.
El gerente precisó que el cierre fue notificado con un mes de anticipación a la Secretaría de Salud Departamental y a las EPS con las que la clínica mantiene contrato, cumpliendo los requisitos normativos. Aunque la medida se hará efectiva el 28 de febrero, la institución no descarta reabrir el servicio en un plazo aproximado de tres meses, dependiendo del comportamiento financiero y de posibles acuerdos con las entidades deudoras.
Mientras tanto, la clínica continuará prestando servicios de consulta externa y hospitalización a pacientes remitidos por las vías legales correspondientes. Además, estudia la implementación de un modelo de atención rápida para clientes particulares, medicinas prepagadas y administradoras de riesgos laborales, en un intento por diversificar sus fuentes de ingreso y garantizar mayor flujo de recursos.
El cierre también tendrá repercusiones laborales. Ortiz reconoció que será necesario reducir personal debido a la disminución en la prestación de servicios. “Nos toca impactar el número de trabajadores, siempre dentro del marco legal, porque quedamos sin recursos financieros para seguir adelante”, afirmó.
La decisión genera preocupación entre los usuarios de la ciudad, quienes deberán acudir a otras instituciones para recibir atención de urgencias. Entretanto, la dirección de la clínica insiste en que la medida busca salvaguardar la estabilidad de la entidad y evitar un cierre definitivo.
La crisis vuelve a poner sobre la mesa las dificultades estructurales del sistema de salud, especialmente en lo relacionado con el flujo de recursos entre EPS e IPS, y deja en evidencia el delicado equilibrio financiero que enfrentan las instituciones privadas en el país.
Escrito por: Carlos Fernando Rodríguez