La construcción de dos placas huella en las veredas Piedralarga y Boquerón ha transformado la movilidad de cerca de 200 familias campesinas de esta región. Las obras, que hacen parte de un plan piloto implementado por la administración municipal, permiten a los habitantes sacar sus productos agrícolas con mayor facilidad y garantizar un tránsito seguro en épocas de lluvia.
Las placas se construyeron con dos técnicas distintas: una de concreto tradicional y otra en adoquín. Según explicó el alcalde Rodrigo Carrillo, la diferencia radica en los tiempos y costos. La placa de concreto, de 130 metros, tardó alrededor de 20 días en ejecutarse y requirió un mes de secado. En contraste, la de adoquín, de 131 metros, se levantó en apenas ocho días y pudo usarse de inmediato.

“La de concreto costó aproximadamente 270 millones de pesos, mientras que la de adoquín representó una inversión cercana a los 60 millones. La diferencia es clara: el adoquín es más económico y se ejecuta con la participación de las juntas de acción comunal”, destacó el mandatario local Rodrigo Carrillo.
El ahorro en costos y el menor tiempo de ejecución hacen que esta alternativa se convierta en una opción viable para replicar en otras zonas rurales del municipio. La comunidad ya ha manifestado su satisfacción al ver que no necesitan esperar largos periodos para usar la vía y pueden movilizarse sin contratiempos.
Con estas iniciativas, Sutatenza se proyecta como un municipio que busca soluciones prácticas para mejorar la calidad de vida de sus campesinos, quienes dependen de la conectividad vial para garantizar la salida de sus cosechas y su propia movilidad.
Escrito por: Carlos Fernando Rodríguez