En un importante avance para el bienestar y la salud pública del municipio, la Administración Municipal de Muzo, liderada por la alcaldesa Jimena Castañeda, puso en marcha una nueva planta de tratamiento de agua potable, diseñada para garantizar el suministro de agua de alta calidad durante los próximos 25 años.
La obra, que contó con una inversión cercana a los 393 millones de pesos provenientes de recursos propios, reemplaza a una infraestructura anterior con más de 30 años de funcionamiento. La antigua planta presentaba fases de tratamiento obsoletas que ya no respondían a las necesidades actuales de la comunidad. La nueva planta, de estilo convencional, tiene una capacidad de procesamiento de 10 litros por segundo y abastece actualmente al 63% del municipio.
Según explicó el ingeniero Michael Bravo, la planta cuenta con todas las fases fundamentales de tratamiento: dosificación de coagulante (sulfato de aluminio tipo A), formación de floc, filtración y desinfección con hipoclorito de calcio al 70%. Esta tecnología no solo mejora la calidad del agua, sino que también garantiza un abastecimiento continuo y seguro para miles de habitantes.
Una obra pensada para el bienestar colectivo
La entrada en funcionamiento de esta planta ha sido recibida con entusiasmo por parte de la comunidad y la administración local. “Es una gran alegría poderles brindar un agua de la mejor calidad a todos nuestros habitantes. Este proyecto estaba contemplado en nuestro plan de desarrollo y representa un paso firme hacia un municipio más saludable y con mayor cobertura en servicios básicos”, aseguró Bravo.
La Alcaldía trabaja en un ambicioso proyecto de expansión y optimización que involucra otra planta de tratamiento conocida como la Planta de la Universidad. Este nuevo plan, en alianza con las Empresas Públicas de Boyacá, contempla una inversión cercana a los 700 millones de pesos. Su objetivo es conducir el recurso hídrico hacia zonas actualmente no cubiertas y hacia sectores con proyección de expansión urbana.
La futura planta tendrá una capacidad de almacenamiento del doble de la ya inaugurada San Marcos, ampliando así el alcance del servicio y fortaleciendo la infraestructura hídrica del municipio para las próximas décadas.
Compromiso con el desarrollo sostenible
La construcción de estas plantas representa más que una mejora técnica: es un compromiso concreto con la dignidad, la salud y el desarrollo sostenible de Muzo. En un contexto nacional donde muchas comunidades aún padecen por falta de acceso a agua potable, este avance posiciona al municipio como referente en planeación territorial y gestión eficiente de recursos.
La administración de Jimena Castañeda y el equipo técnico liderado por el ingeniero Bravo están demostrando que con voluntad política, planificación y gestión articulada, es posible mejorar la calidad de vida de la población rural desde lo esencial, el acceso al agua.
Escrito por: Carlos Fernando Rodríguez