El Hospital Universitario San Rafael de Tunja avanza en uno de los desafíos más ambiciosos de su historia institucional: obtener la acreditación en salud otorgada por el Icontec, un reconocimiento reservado para las entidades con más altos estándares de calidad en la atención. En Colombia, de más de 10.000 instituciones prestadoras de servicios de salud, apenas 67 cuentan actualmente con esta certificación, y solo una minoría corresponde a hospitales públicos.
La acreditación no se limita a infraestructura moderna o tecnología avanzada. Se trata de un proceso integral que evalúa la seguridad del paciente, la humanización del servicio, la estandarización de procesos clínicos y administrativos, y la mejora continua en todos los niveles de atención. Desde el personal de vigilancia y recepción hasta médicos especialistas y áreas críticas como enfermería, farmacia y salas de cirugía, toda la institución debe operar bajo una misma cultura de calidad.

De acuerdo con el gerente del hospital, el doctor Germán Francisco Pertuz González, el proceso lleva cerca de tres años de trabajo ininterrumpido, un tiempo récord frente a los cuatro o cinco años que suelen tardar otras instituciones en alcanzar este objetivo. Para ello, fue necesario contratar una firma especializada que ha acompañado procesos de acreditación en hospitales de alto nivel del país, garantizando asesoría técnica permanente y evaluación constante de los avances.
Más allá del reconocimiento, la acreditación traería beneficios estratégicos para el San Rafael y para Boyacá. Entre ellos, el fortalecimiento de la seguridad del paciente, mayor confianza ciudadana, la posibilidad de consolidarse plenamente como hospital universitario y la ampliación de convenios con universidades nacionales e internacionales, lo que permitiría atraer estudiantes, talento humano y nuevas oportunidades de investigación.
Desde la coordinación del sistema de calidad se resalta que la comunidad ya empieza a percibir los cambios: mejoras en la atención al usuario, programas de humanización, acompañamiento a las familias y modernización de servicios. Aunque la acreditación aún no se ha otorgado, el hospital se ha convertido en la principal opción de atención para miles de boyacenses, demostrando que una institución pública puede competir en calidad con las mejores clínicas privadas del país y marcar un hito histórico para el departamento.
Escrito por: Darío Camargo