Estudiantes de la UPTC protestan contra la violencia de género; rectoría reconoce fallas y anuncia compromisos

La Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) vivió una jornada de protesta y reflexión este martes, cuando un amplio grupo de estudiantes se tomó el edificio administrativo de la sede central en Tunja para exigir acciones concretas frente a casos de acoso y violencia de género en la institución, que comprometerían, según los denunciantes, a por lo menos cuatro profesores.

La movilización surgió como respuesta a lo que los jóvenes califican como una “inacción prolongada” de las directivas universitarias frente a denuncias que han sido elevadas en diferentes espacios, sin que se hubieran visto avances en las investigaciones ni sanciones. Con pancartas, cantos y consignas, los estudiantes exigieron garantías de protección para las víctimas, sanción a los responsables y la creación de mecanismos efectivos para prevenir nuevas situaciones de violencia.

Rectoría escucha a los estudiantes

Ante la presión de la protesta, el rector Enrique Vera acudió al lugar y sostuvo un diálogo directo con los manifestantes. Allí expresó su disposición para asumir compromisos y reconoció que la universidad tiene una deuda pendiente en la atención de estas problemáticas.

Horas después, la rectoría emitió un comunicado oficial dirigido a toda la comunidad universitaria. En este, la UPTC reconoció que en el marco de sus actividades académicas, prácticas y laborales se han presentado hechos de violencia basada en género que han afectado a estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores.

“El daño ocasionado a las víctimas no puede ser reparado de manera integral, pero entendemos que reconocerlo públicamente y generar acciones transformadoras es un paso fundamental”, señala el documento.

Disculpas públicas y medidas institucionales

La rectoría, en nombre de la UPTC, ofreció disculpas públicas a las víctimas de acoso y violencia, al tiempo que admitió que las acciones implementadas hasta ahora “no han sido suficientes”. En ese sentido, anunció una serie de medidas inmediatas y simbólicas:

  • Casa Violeta y mural de memoria: La universidad dispondrá la Casa Violeta y las columnas del edificio Camilo Torres para la elaboración de un mural que honre y reconozca a las víctimas.

  • Reconocimiento y disculpas formales: Se oficializa la expedición de un comunicado que asume la responsabilidad institucional y expresa disculpas públicas.

  • Fortalecimiento de la Ruta Violeta: Se impulsarán procesos de escucha activa, prevención y acompañamiento en el marco de esta estrategia, reconocida en la Resolución 5778 de 2003.

  • Cumplimiento de acuerdos estudiantiles: Se dará curso a los compromisos adquiridos tras la movilización del 23 de septiembre.

Un cambio cultural pendiente

El comunicado también advierte que las violencias de género son de carácter estructural y están asociadas a prácticas patriarcales históricamente normalizadas en los entornos académicos. Por ello, se insistió en la necesidad de que facultades, decanaturas y dependencias administrativas asuman corresponsabilidad en la implementación de acciones efectivas contra la discriminación.

“El sueño es construir una universidad libre de violencia basada en género, de persecución académica o de cualquier acto que vulnere la dignidad de las personas. Para lograrlo, necesitamos un cambio cultural que parta del respeto mutuo y del compromiso de toda la comunidad upeticista”, afirmó el rector Enrique Vera.

Reacciones estudiantiles

Aunque la toma terminó de manera pacífica, líderes estudiantiles advirtieron que mantendrán la veeduría sobre los compromisos adquiridos. “No se trata de un acto simbólico aislado; queremos hechos concretos, investigaciones claras y sanciones reales. Este es apenas el inicio de un proceso de transformación que debe ser serio y profundo”, expresó una vocera de los manifestantes.

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