Boyacá se consolida como una región clave para la conservación de aves en el país

El territorio boyacense cuenta con una amplia cantidad de hábitats disponibles para las aves que anidan en el país; sobre todo porque su relieve se distribuye entre el Magdalena Medio y el Piedemonte Llanero de la Orinoquía, pasando por las zonas Alto Andinas, parajes que generan una exquisita diversidad de ecosistemas propicios para encontrar una cantidad diversa de plumíferos en prácticamente todos los municipios del departamento.

Así lo expresó Sebastián Pérez Peña; biólogo ornitólogo de la UPTC e investigador asistente en la corrección de aves del Instituto Alexander von Humboldt; señalando que de las 1966 especies de aves que hay en Colombia, por lo menos 900 habitan en el departamento de Boyacá, casi el 50 %, muchas de las cuales son endémicas nacionales que encuentran refugio en uno u otro lugar de la geografía boyacense.

“En Boyacá tenemos aves que se observan en tierra bajas, como en el valle del Río Magdalena; y aves que se encuentran en las zonas más altas, como ocurre en la Sierra Nevada de El Cocuy; sin dejar de lado los complejos de Páramo, el Macizo de Iguaque Merchán, y las cuencas alta y media del Río Chicamocha, entre otros ecosistemas”, agregó Pérez Peña.

En este departamento es fácil encontrar ejemplares del ‘Cacique de Montaña’, el ‘Cucarachero de Apolinari’, el ‘Hojarasquero Cundiboyacense’, y el ‘Colibrí Ventricastaño’, entre otras especies que se encuentran solamente en Colombia; por lo que Boyacá, es una región estratégica para garantizar refugio, alimentación y condiciones reproductivas óptimas para estos animales.

Al respecto; Karolina Fierro Calderón, bióloga e investigadora adjunta del Instituto Alexander von Humboldt; explicó que en Colombia tenemos la fortuna de vivir con una amplia diversidad de aves porque ellas cumplen servicios vitales para los ecosistemas, tales como la polinización, la dispersión de semillas, o el control de plagas, entre otras funciones para mantener el equilibrio del planeta.

Fierro Calderon, quien además maneja la agenda de aves del Instituto, expresó que desde la cotidianidad de nuestras vidas, podemos adelantar ciertas acciones para salvaguardar la vida de estos seres:

– Depositar semillas en los jardines o solares
– Ubicar recipientes con agua en nuestras casas para que las aves puedan hidratarse
– Colocar calcomanías o cortinas que puedan ser vistas por las aves para que se choquen contra los ventanales de las casas
– Unirse a grupos locales de observadores de aves
– Unirse en eventos de ciencia participativa

(Fin – Jader Silvera – UACP – URT)

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