Boyacá registra una caída del 7% en los nacimientos y enciende alertas sobre despoblamiento y envejecimiento poblacional

El departamento de Boyacá atraviesa una coyuntura demográfica crítica. Según el más reciente consolidado del DANE, durante los primeros siete meses de 2025 se registraron 5.528 nacimientos, lo que representa una disminución del 7% frente al mismo periodo de 2024, cuando hubo 5.941. La cifra supera la tendencia nacional, donde la reducción fue del 6,6%.

El análisis fue presentado por Jacinto Pineda, director de investigaciones de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), quien advirtió que la situación de Boyacá es más compleja que la del promedio del país. “En el acumulado entre 2015 y 2024, la natalidad cayó un 33,2% en el departamento, frente a un 31,3% a nivel nacional. Es decir, Boyacá está perdiendo población más rápido que el país”, explicó.

Municipios con cifras críticas

El académico detalló que en 27 municipios del departamento se reportaron menos de diez nacimientos en lo corrido de 2025, y en algunos casos apenas dos o tres. Por ejemplo:

  • Sativasur: 3 nacimientos.

  • La Uvita, Guacamayas y La Victoria: 2 nacimientos cada uno.

  • En contraste, Tunja concentró la mayor cantidad con 925.

“Esto muestra un desequilibrio demográfico muy serio: mientras las ciudades mantienen cierta dinámica, en las zonas rurales más apartadas la natalidad prácticamente se está extinguiendo”, puntualizó Pineda.

Una transformación familiar y cultural

El investigador señaló que, en promedio, una mujer en Boyacá tiene actualmente 1,1 hijos a lo largo de su vida, cuando hace apenas unas décadas la cifra alcanzaba los siete. Esto implica un cambio cultural profundo en la concepción de la familia.

“Hoy hablamos de la familia multiespecie: papá, mamá —con la diversidad que implique la sexualidad— y una mascota. Los niños ya no son el centro de la vida familiar como lo eran antes, y eso modifica tanto la estructura social como el consumo”, afirmó.

Consecuencias sociales, políticas y económicas

Pineda advirtió que el descenso de los nacimientos traerá impactos estructurales en tres frentes:

  1. Social: nuevas formas de relacionamiento familiar, donde el rol de los niños pierde centralidad.

  2. Política pública: el Estado tendrá que asumir mayores responsabilidades en el cuidado y crianza, rompiendo con la visión tradicional en la que esa tarea recaía casi exclusivamente en las mujeres.

  3. Económico: los mercados y profesiones se transformarán, con una mayor orientación hacia servicios de cuidado y consumo asociados a adultos mayores y mascotas.

Proyección nacional: población en descenso desde 2043

El docente recordó que Colombia alcanzará un punto de inflexión demográfica en 2043, cuando la población comenzará a reducirse de manera sostenida, a pesar de los efectos compensatorios de la migración internacional, especialmente la venezolana.

En Boyacá, la situación ya se refleja en el estancamiento poblacional desde 2015, cuando el departamento dejó de superar el umbral de 1,3 millones de habitantes. “El crecimiento es nulo y, si no se generan políticas públicas integrales, el panorama será cada vez más complejo para los municipios pequeños”, advirtió.

Retos para el debate político

El investigador de la ESAP hizo un llamado a que la discusión electoral en curso y la que se avecina en el país no se centre únicamente en polarizaciones políticas, sino que aborde estos temas de fondo: la transición demográfica, la despoblación rural, la sostenibilidad fiscal de los municipios pequeños y el reto del envejecimiento.

“De nada sirve enfrascarnos en peleas ideológicas si no asumimos que tenemos un problema de supervivencia territorial. Municipios con menos de 1.000 habitantes no podrán sostenerse si no se reforman pronto las reglas de transferencias y apoyos del Estado”, enfatizó.

Una alarma encendida

Las cifras de nacimientos en Boyacá confirman una tendencia que no solo refleja menos bebés, sino también un cambio profundo en la manera en que se conciben las familias, los consumos y el futuro económico.

“Estamos ante un tema trascendental para la sociedad y la política pública. El debate demográfico debe estar en el centro de las decisiones de país”, concluyó Pineda.

Comparte las mejores noticias